Desde la asignatura de Ámbito sociolingüístico se intenta promover el análisis de obras de arte como una herramienta pedagógica para el desarrollo del pensamiento crítico. Destacamos la siguiente reflexión realizada por el alumno de nuestro centro, Unai de Ron Álvarez, cuyo análisis destaca por su profundidad y su capacidad para conectar la pintura con la experiencia humana.
| La Muerte llega a todos nosotros. Da igual quién seas, cómo vivas, qué ropa te guste. Viene a todos, tarde o pronto. También viene a por un leñador que tenía una vida no favorable; también viene a por él… Cansado, hambriento y casi sin dinero. Un campesino como cualquier otro en ese tiempo. Haz tu trabajo… Come un poco, descansa poco y trabaja otra vez. No es algo bonito, no es algo feo, es la vida que toca tener y toca vivir, porque no tenemos un plan para después de nuestra vida, solo tenemos miedo, solo tenemos dudas… ¿Qué nos espera después de que la figura con la guadaña nos arrebate de este mundo? Nadie lo sabe. El leñador está cansado llevando leña consigo. Tampoco pudo descansar bien hoy, pero es el trabajo que le toca hacer. Lo hace por su familia, por el dueño de la tierra, por él mismo, como cualquier otro día. Pero llega un momento en el que te cansas… Otro día, más leña, más cansancio, más querer tirar la toalla, se le cae la leña al suelo, tiene que volver a cogerla otra vez, recomponerla de nuevo va a costar bastante. Quiere parar, quiere rendirse, quiere irse… Pero cuando llama a la muerte, ve la luz de la penumbra. La muerte le pregunta por qué ha sido convocada y el leñador, asustado, le pide que le ayude a llevar la leña a su casa. Porque al final, da igual cómo de mala sea nuestra vida, el ser humano siempre va a preferir lo conocido a lo desconocido. Unai de Ron Álvarez
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