J.M. Olay presenta ‘Muzak’

El sábado 28 de enero, a las 18. 30 horas, nuestro compañero J.M. Olay presentará su disco ‘Muzak’   en  la tienda de discos ‘El último mono’, que se encuentra en la calle Magdalena, 3, de Oviedo. Con motivo de la presentación ha tenido la amabilidad de concedernos la siguiente entrevista.


Músico, cantautor, compositor… ¿cómo te consideras?
Prefiero la palabra inglesa songwriter, escritor de canciones. Creo que es la que mejor me define.

¿Qué sueles escribir primero, la letra o la música?
Por lo general  lo que primero me sale es la música, líneas instrumentales con las que me gusta experimentar una y otra vez para organizarlas de diferentes maneras como si fueran un puzzle. En otras ocasiones lo que aparece es la línea melódica de la voz, pero sin letra,  las palabras vienen después.

¿Y vienen en inglés o en castellano?
Indistintamente. Los utilizo según surge. Hay una falsa creencia de que las letras de la música rock han de ser en inglés porque es el idioma original de este estilo, pero puedes escribir rock y pop en cualquier idioma. Nadie duda de que Johnny Halliday es un rockero importantísimo y escribía y cantaba en francés, al igual que Vanessa Paradis, que comenzó a cantar en inglés a partir de su relación con Lenny Kravitz. En España hay grandes rockeros y letras muy buenas en castellano. ¿Sonarían mejor en inglés?  Burning no se cortan para decir ¡Oh, sí! nena y seguramente la “nena” les preste más atención que si le cantaran  Oh, yeah! baby

¿Cómo ha influido la tecnología en tu música?
La tecnología es algo fundamental. He llegado a dormir con una grabadora  en la mesita de noche para grabar esas ideas musicales que a veces se te ocurren cuando estás en duermevela. Ahora el smartphone cumple esa función en cualquier momento y lugar. Además acuérdate de aquellas grabadoras de cuatro pistas en la que tenías que grabar en tres, las mezclabas y pasabas el resultado a la cuarta pista para poder seguir grabando. Ahora con el software musical las pistas son infinitas.  Mis canciones suelen tener unas 100-120 así que imagínate todas las pruebas, mezclas y remezclas  que puedo hacer

¿Qué  software  utilizas?
Acid Music y Sound Forge. Tal vez estén un poco obsoletos, pero de momento los prefiero al Cubase.

Supongo que lo digital  tendrá cosas buenas y no tan buenas.
Naturalmente. Ha cambiado la manera de entender la promoción y la creación musical.  El concepto de “disco” ha desaparecido y se ha sustituido por el single, por una sola canción, lo cual es bueno porque te permite comprar solamente la que te gusta sin tener que tragarte las otras 10 canciones. Antes se sacaba un disco y el cantante o el grupo realizaban una gira para darlo a conocer y así  obtenían ingresos tanto por la gira como por la venta de discos. Ahora se hace un disco más que nada como algo promocional de cara a realizar una posible gira de conciertos y tocar en directo, pero los problemas que tienen los grupos hoy en día para dar a conocer su música son casi infinitos.

Y entonces tenemos que la frase “Que den conciertos” no soluciona gran cosa.
Ha sido algo suicida. La  industria musical busca obtener el máximo beneficio a ser posible sin hacer nada más que poner su nombre. Incluso hay alguna discográfica que, para editarte y hacer algo de promoción, piden el 100% de los derechos de autor, así que o pasas por el aro o tienes que buscarte la vida y no hay locales para tocar. En la mayoría incluso pagas por poder interpretar tu música dejando una fianza y solo si has llenado la sala con un determinado número de personas se te devuelve ese dinero.

Vamos, que lo de ganar dinero con la música se ha vuelto una utopía.
Yo no he ganado dinero con la música, casi siempre me he autoeditado y el dinero que entraba me servía para invertir en instrumentos, material, equipos, software… A veces digo que me financia el Ministerio de Educación porque pongo dinero de mi sueldo como profesor.

Entonces ves poca salida para los jóvenes músicos
Tenemos músicos muy buenos. Además de los Conservatorios hay escuelas en Llanera, Oviedo y Gijón que están haciendo una labor magnífica. Salen muy buenos profesionales, chavales que son puro sentimiento a la hora de tocar y no tienen salida. Somos una región y un país que presume de músicos pero ni los valora artísticamente ni les sabe sacar partido económico, y llevamos así desde Albéniz o Falla. La música puede dejar dinero y crear muchos puestos de trabajo, pero no sabemos hacerlo, solo sabemos gravarla con un IVA  desorbitado que nos aleja cada vez más de la cultura.

¿Qué tipo de música escuchas actualmente?
Estoy haciendo un camino inverso de fuera hacia adentro. Mientras antes escuchaba sobre todo la música extranjera ahora prefiero la que se hace en Asturias. Hay grupos como The Electric Buffalo, Blues & Decker o The Traveling Zoo que son muy buenos. Hay un relevo generacional que tenemos que apoyar para que salga adelante.

¿Crees que hay una sequía de nuevos estilos?
La gente se pregunta cuándo aparecerán unos nuevos Beatles. Posiblemente ya hayan aparecido, pero les hemos impedido aflorar. No hay programas musicales en la televisión, la música se emite en todo caso a las tres de la mañana, hemos arrinconado a los grandes comentaristas como Carlos Tena o  Jorge Manrique y la radio es terreno abonado para las radiofórmulas. Antes había programas televisivos que difundían todo tipo de música. En Aplauso he escuchado desde ABBA hasta AC DC. Un programa divulgador como La edad de Oro hoy es algo impensable.

¿Desde cuando estás en el mundo de la música?
Empecé allá por el año 82 con un grupo que se llamaba Open y se transformó poco después en Secretos de Alcoba. Hacíamos principalmente música pop. Luego empecé a trabajar y me uní al grupo Bodas de Sangre, donde interpretábamos un pop más oscuro con influencias de The Clash y Joy División. En ese momento me di cuenta de que lo que más me gustaba no era llegar a ser un gran guitarrista, sino componer canciones.  El grupo pasaría más a llamarse La Huella y editamos nuestro único disco: Las horas que vengan.  En los 90 toqué durante tres años en El Ansia, donde  el estilo ya era más rockero. Y por último creé Soviet Sister y grabé la primera maqueta con Fran Elías. De ahí grabamos tres discos y en 1999 empezamos en Madrid una gira por España con 7 conciertos en 10 días. Fue algo agotador y me planteé dejar las bandas, escuchar música, aprender a trabajar con el software musical y mejorar mis conocimientos musicales. Fue una época de mucha experimentación y creatividad.

Porque tú eres una persona de gustos muy eclécticos, ¿verdad?
Sí. Me gustan cosas que pudieran considerarse antinatura como Pink Floyd  y los Sex Pistols. Me gusta el Rock en general, Elvis,  Beatles, Stones, Johnny Cash, Van Morrison, Joy Division, The Clash, AC DC…

Y esos gustos se reflejan en  Muzak
Efectivamente. Ahora por primera vez escribo para mí, sin tener una banda. Hay una diferencia muy grande entre el disco grabado, en el que busco jugar con la sonoridad, y la interpretación en directo, más sencilla y desnuda. En el disco no hay canciones puras ni estilos definidos. Hay canciones rockeras, algunas más acústicas y otras experimentales en las que puedo introducir un sitar sampleado en un blues country o un salterio en una canción que recuerda a Led Zeppelin.

¿De dónde viene el nombre de Muzak?
Es un juego de palabras irónico. El término Muzak  se refiere a esa música ambiental y generalmente facilona con la que nos bombardean en el dentista, los hipermercados o los ascensores. Justo todo lo contrario de lo que pretendo con este disco.

El ombligo del mundo, la canción que abre tu disco, ha sido nominada a los premios AMAS dentro de la categoría canción rock.
Sí. Es la canción más rockera del disco. Habla de esas personas que pretenden imponerse a las demás mediante el maltrato, se creen el centro del universo  y son incapaces de ver más allá de sus narices.

Y es que en este mundo hay muchos ombligos, ¿verdad?
Demasiados

 


Puede escuchar el disco en la página  de RevebNation

La canción nominada a los Premios Amas, El ombligo del mundo, puede votarse desde este enlace.

Muzak puede comprarse en las plataformas  iTunes, Google Play, Amazon y Spotify. Y  aquellos que preferimos la sensación de tener el disco en las manos podemos encontrarlo en cuatro puntos: La cepa de Baco, en Noreña; Abre César, en Pola de Siero; Librería Paradiso, en Gijón y El último mono, en Oviedo

J.M. Olay habló de Muzak en el programa Pieces de la TPA. Puede ver la entrevista en este enlace.

 

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